lunes, 11 de diciembre de 2017

Manual de lucha y libertad #2



EL NOVENO fue el título del segundo cortometraje de Basilio Martín Patino, rodado en la localidad salmantina de San Felices de los Gallegos y que en apenas 13 minutos era capaz de hacer un colosal barrido por la España de aquel tiempo, apegada a tradiciones y credos inamovibles, con los toros y el vino como único escape de una gris cotidianidad. Martín Patino, con un montaje vertiginoso, instala su cámara en el corazón mismo de los festejos que, tomando como excusa la ancestral liberación del pago de tributos un siglo antes, son un testimonio de esa felicidad brutal de capeas y pasodobles, de porrones al cielo y paciente embutido. Una España que no nos queda tan lejana, aunque parezca Marte en lugar de Salamanca, y aunque no nos queramos dar cuenta de que los tributos nunca dejaron de pagarse.
Saludos.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Rincón del freak #293: Ya no hay respeto por los mayores



No sé si son ustedes conocedores de la obra de H.P. Lovecraft, si alguna vez se han adentrado en sus historias de horror cósmico, habitado por criaturas más longevas que el mismo tiempo y cuya sola visión hace enloquecer a los pobres mortales que lleguen a invocarlos mediante el Necronomicón. Lovecraft no era un autor fácilmente "adaptable", teniendo en cuenta que su universo constaba de sus propios códigos y normas, y de hecho es prácticamente irrelevante la nómina de adaptaciones cinematográficas de su obra, aunque puede rastrearse su influencia en otros autores más "accesibles", desde Clive Barker hasta, por ejemplo, Stephen King. Lo que ya no es de recibo es asistir con estupefacción a algo como HOWARD LOVECRAFT & THE FROZEN KINGDOM, que poco menos se atreve a reducir el complejo imaginario del escritor estadounidense a una historietilla infantil plana, sin gracia y, por añadidura (aunque da igual), con una animación digital terrible, por lo malo. Parece una broma de mal gusto o, aún peor, un producto hecho por ignorantes para ignorantes, porque aunque pueda ser loable el intento de acercar a Lovecraft a los más jóvenes, este, desde luego, no es el camino. Ahora bien, si son auténticos freaks y no quieren dejar de ver al todopoderoso Ctulhu convertido en una mascotilla, entonces véanla.
Saludos.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Los cineastas del paréntesis #4



Ustedes habían de permitirme que el aliento poético tomase las líneas que, la mayoría de veces, se han desplegado explicativamente. El cine de António Reis y Margarida Cordeiro sólo puede tomarse desde la radicalidad, o como una pedantería insoportable o como una obra maestra insuperable. Es un cine que parece hecho por otra raza, en otro planeta, con significaciones que igual parecen muy simples y muy complejas, que fascinan o irritan, y que desde luego atentan contra el eor enemigo del arte, la comodidad. El último film de Reis y Cordeiro fue ROSA DE AREIA, que desde su polémico estreno en 1989 no ha hecho más que acrecentar la leyenda sobre sus creadores, que ya no volverían a filmar nada más, y de hecho dejaron inconcluso un ambicioso proyecto, la puesta en imágenes de "Pedro Páramo". Nadie entendió entonces esta tremebunda película, una sucesión de imágenes desoladas, de fragmentos históricos y de recitados, desde Montaigne a Kafka, mirando al universo desde las palabras de Carl Sagan mientras un cerdo es sentenciado a muerte en plena Edad Media. El significado del film no habría que buscarlo en el mismo, sino en nosotros en tanto que espectadores despiertos, expectantes, que no deberíamos plegarnos al fofo sogno de la eterna repetición. Es la fortuna del adulto que aún es capaz de observar con ojos atómicos de niño...
Saludos.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Los cineastas del paréntesis #3



ANA. Pequeño Duero, gran Duero. Las espigas, qué mares; las aguas por donde caminan los labradores. Hay un muerto en el granero y un recién nacido en el establo; los campos por donde el pez respira. Y el reloj que no cesa, el crujir de los muebles junto a la chimenea. Los únicos secretos que pueden transmitirse. De la ligereza de los tránsitos, imperceptibles, se abre la gravedad del existir. Dentro de una vida, ahora, caben todas las vidas. Viven todos los seres que se harán polvo en la luz.
Saludos.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Los cineastas del paréntesis #2



TRÁS-OS-MONTES. El hombre que apacigua al rebaño, que baila el Domingo, que mira absorto el movimiento de las hojas. El hombre que estuvo hace 100.000 años, que dejó huella en la roca que ahora el hombre usa para descansar. El hombre que juega en su primera edad, que ama en la segunda y muere en la tercera, y el hombre que respeta el silencio del círculo al salar las carnes y los pescados. No necesita, ese hombre, ver otro territorio que le es ajeno, ni para ser feliz ni para respirar. Ese hombre conforma y se conforma, cela la rumia hasta hacer brotar el fruto del siguiente día, y escucha satisfecho el témpano en el arroyo de Noviembre, feliz de resbalar hasta otro lugar exactamente igual. Igual que siempre. Igual que cualquier otro. Igual.
Saludos.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Los cineastas del paréntesis #1



El verdadero acontecimiento este año en el SEFF, a mi juicio, no lo supuso ningún nuevo descubrimiento, aunque bien podría decirse que para la mayor parte del público sí sea la primera vez que se enfrentaban a la obra de dos cineastas tan fundamentales como poco conocidos. El cine de António Reis y Margarida Cordeiro, prácticamente reducido a cuatro películas entre 1974 y 1989 (Reis falleció en 1991), es muchas cosas y una sola, es sencillo en lo formal pero extremadamente complejo en lo conceptual, y no se debe caer en la tentación de incluirlo en el documental, pues trascienden el mero género y casi podríamos afirmar que fundan un nuevo género, una apabullante mezcla de reflexión filosófica, disección antropológica y un aliento poético que hace temblar de emoción sus imágenes, que por un momento parecen salidas de un mundo paralelo, el que sólo recoge la retina del poeta... o el loco. Y es la locura el tema principal de JAIME, la primera obra filmada por Reis (sin la colaboración de su esposa), que se acerca (en realidad se zambulle) en la historia de Jaime Fernandes, un humilde labrador, natural de Covilha, que en 1938 fue radicalmente apartado del mundo al serle diagnosticada esquizofrenia paranoide, por lo que fue internado en el psiquiátrico Miguel Bombarda hasta su muerte, en 1969. Hasta aquí, un cineasta al uso indagaría en motivos prácticos, pero Reis prefiere constreñir el trazo biográfico a estas escasas líneas y la voz en off de su esposa, Evangelina. En realidad, los poco más de treinta minutos de JAIME están dedicados al suave y respetuoso escudriñamiento del psiquiátrico y sus fantasmales habitantes, para contrapuntearlo con los dibujos que Fernandes realizó compulsivamente en sus últimos cuatro años de vida, cuando jamás se le conoció actividad artística alguna. Entre el retrato psicológico (aunque nunca psicologista) y el rechazo a la enfermedad como "anormalidad", la propuesta de Reis tiene algo de espejo compasivo, que sabe de la dificultad y las trampas que provienen de la excepcionalidad; por ello el valor de presentar un lugar aparentemente hostil y acariciarlo, por ejemplo, con la voz de Louis Armstrong, para ver con ojos más compasivos el abismo cotidiano de los que fueron apartados de lo que quizá sea la normalidad.
Saludos.

martes, 5 de diciembre de 2017

Wajda. Brillo y dominio #14



También en 1968, Andrzej Wajda realizó un pequeño film en tierras británicas titulado GATES TO PARADISE, un compendio de obsesiones religiosas y morales en torno a la demencial marcha de un grupo de adolescentes en 1212, en plena fiebre de las cruzadas, hacia la tumba de Jesucristo en Jerusalén. Es una película tan extraña en su concepción como ambigua, y lejos de ofrecer un sermón eucarístico en imágenes su trasfondo es bastante más escabroso que su sinopsis. De hecho, el film (adaptación de la novela del escritor polaco Jerzy Andrzejewski) se abre con el desgarrado arrepentimiento de un cruzado ante la cruz, donde confiesa todos los crímenes que ha cometido en nombre de su dios y abandona las armas para convertirse en monje y ser el guía espiritual de los niños, que siguen asimismo a un joven llamado Jakob, que afirma haber tenido una visión en la que sólo el corazón puro de dichos niños liberará Jerusalén de los turcos, que la mantienen asediada. Todo ello con una ambientación bucólica y pastoril, quizá en exceso naif, pero que Wajda se encarga de contrapuntear con algunos momentos de gran polémica, como la abundancia de torsos juveniles desnudos cada vez que tiene un encuentro con un adulto o incluso el desnudo (apenas tapado por las espigas) de la joven actriz Pauline Challoner, aún menor de edad, a la que los más avezados recordarán porque sólo un año después participó en LA RESIDENCIA, título mítico de Ibáñez Serrador. Eran otros tiempos, desde luego...
Saludos.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Manual de lucha y libertad #1



Hace escasamente cuatro meses desaparecía uno de los nombres fundamentales de esta castigada cinematografía que es la nuestra, a veces tan ajena a las miradas más libres e insobornables. El más importante, y curiosamente por ello el menos reivindicado por la "oficialidad", pero sí por cada nueva generación, fue Basilio Martín Patino. Un cineasta de un talento tal que nunca se pareció a nadie, ni nadie pudo parecerse a él; imitarle sí, reverenciar su cine sí, como el jovencísimo Víctor Erice que en 1960 aparecía en los títulos de crédito de TARDE DE DOMINGO como script. Se trata de un trabajo de prácticas de un director en ciernes en la vieja Escuela de Cine de Madrid, pero incluso en un film-boceto como éste (gran parte de su metraje carece de banda sonora) pueden ya rastrearse algunas de las claves que habrían de definir toda la obra del director salmantino. La enigmática deriva de una joven que deambula por su solitaria casa en un Domingo empleado por todo el mundo para organizar fiestas o salir de paseo, parece casi un extraño acto de resistencia pasiva, casi fantasmático, y orquesta un contraste brutal entre los interiores desnaturalizados y el costumbrismo bullicioso de las calles, convirtiéndose en un certero retrato de seres y pareceres de la grisólea España de aquellos años. Una pequeña joya de nuestro cine, una obra de apariencia ínfima pero con un mensaje insólitamente contestatario y revulsivo.
Saludos.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Rincón del freak #292: Si no sientes las piernas... a matar Charlies. Películas para desengancharse #50



Se acaba la segunda parte de este inusual monográfico ¿Y qué mejor forma de despedirse que con RAMBO? Sí, porque ahora se hacen muchas películas así, con un guion nulo y trillado pero con efectos técnicos que tapan todas estas deficiencias. La diferencia entre estas películas y RAMBO es evidente: todo lo que ocurre en panalla está hecho artesanalmente, mal pero artesano al fin y al cabo. El asunto clave es entender que este era un producto milimétricamente calculado, que aprovechaba el tirón mediático de su antecesora y reconvertía a aquel John Rambo, lacónico y cansado del mundo, en el único y verdadero salvador de la patria de Lincoln... A bombazo limpio, cierto es. Con pocos remilgos a la hora de enfrentarse a rusos y vietnamitas, todos revueltos. Y con un corazoncito que también latía tras su inexpresivo rictus gracias a la sugerente Julia Nickson, de la que luego nada más se supo. El ligue le duró al mercenario lo ismo que una granada en la mano, apenas unos segundos tras el primer y único beso. Y hasta ahí las sutilezas, porque RAMBO es un gusto por las explosiones, los tipos anónimos acribillados, los helicópteros con armamento pesado, las flechas explosivas, las torturas con descargas eléctricas, más explosiones y unos prisioneros que llevaban metidos en jaulas un potosí de años sin que a nadie le importara un carajo. Intentar descifrar en qué consistía exactamente la misión de John Rambo en Vietnam es más complicado que un plano de Tarkovski. Si no me creen, no tienen más que volver a verla y deleitarse con esta oda al mal gusto, devenida icono pop involuntario.
Saludos.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Vida prócer: El cine de Hong Sang-soo #19



El Festival de San Sebastián tiene en Hong Sang-soo a uno de sus cineastas predilectos, que cada año deja una muestra de su prolífica actividad y demuestra que el cine "de guiones" no sólo no ha muerto, sino que tiene una magnífica salud. El coreano es uno de nuestros directores favoritos, no es el más espectacular ni el más original, pero nos parece impagable la oportunidad de disfrutar su work in progress a tiempo real, asistiendo a cada estreno suyo no como ejercicio de nostalgia, sino como reinvención pura del cine como lenguaje. En YOURSELF AND YOURS, el director propone otro de sus habituales laberintos espacio-temporales, esta vez con la identidad, sus significados y trampas, como un borrador al que no tenemos más acceso que el del ensayo y la repetición. El personaje central es Minjung, una chica ingobernable, que se resiste a pertenecer a ningún hombre y usa el sunterfugio y la huida hacia delante como armas para defender su libertad frente a los hombres que, lejos de querer comprenderla tal y como es, pretenden conquistar su personalidad. Hong abraza la modernidad sin miedos, completamente desnudo y expuesto, y vuelve a dar una lección de humanismo valiente e insólito a un mundo de hombres, que "otorga" pequeñas cuotas de libertad a las mujeres, pero es incapaz de asimilar a estas mujeres que tienen todo el derecho del mundo a equivocarse, rectificar, e incluso juguetear con las posibilidades de la vida. El film va mucho más allá de la típica figura femenina caprichosa, y coloca a esta mujer en el centro mismo del relato, lo que no es nada habitual, para escudriñar con asombrosa minuciosidad que la mentira está instalada no en las personas, sino en las mismas relaciones sociales, pervirtiéndolas y desvirtuándolas. Hong Sang-soo no hace prisioneros, pero tampoco se cobra víctimas. Un director esencial precisamente ahora mismo que quedan tan pocas esencias.
Saludos.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Películas para desengancharse #49



Hace treinta años, tuvimos la oportunidad de asistir al estreno de una de las verdaderas últimas superproducciones, tal y como éstas son entendidas según el canon de producción de los grandes estudios. THE LAST EMPEROR tenía un reto casi imposible por delante y muchas papeletas para convertirse en un fiasco de los que marcan época ¿Qué factores la elevaron hasta ocupar el lugar preponderante que ostenta desde entonces? A mí me parece esencial el equilibrio entre exotismo y cotidianidad, intimismo y grandilocuencia. Equilibrio que se extiende a la perfección, casi obscena, de la fotografía del maestro Vittorio Storaro y la inolvidable partitura que imaginaron Ryuichi Sakamoto y David Byrne. Sin embargo, nada de esto podría haberse conjuntado, sin desbordarse, de no ser por la impecable dirección de Bernardo Bertolucci, entonces incomprendida con recelo, pero que se incluye entre lo más incontestable de toda su filmografía. Una historia que, de una u otra forma, necesitaba ser contada, la del último emperador de China, Pu Yi, que llegó al trono por obligación con tres años en los últimos estertores del imperio, que apenas se reducía a la ciudad-fortificación de Pekín, convertida en un anacrónico espacio fuera del tiempo, y del que el joven emperador no pudo salir hasta ser prácticamente un adulto. El film, enorme en pretensiones y extensión, tiene dos partes bien diferenciadas y cuyo difícil engarce supone el mayor escollo léxico, como si un gran vacío se abriese entre la fascinante majestuosidad del primer bloque (justo hasta el inevitable destierro) y la convencionalidad del segundo, que sin embargo contiene una superlativa interpretación de John Lone como el emperador adulto. Una película aplastante, con sus nueve oscars (de nueve), sus formas y colores, y un vestuario que bellísimo, perfecto. Las localizaciones aabullantes,los momentos íntimos rodados con sensibilidad... ¿Por qué había que desengancharse entonces a toda prisa?... Me pregunto de quién sería la fabulosa idea de rodarla íntegramente en inglés...
Saludos.

jueves, 30 de noviembre de 2017

La culpa de todo la tiene Felipe González



Mucho tiempo para comentar una película que se vio en su momento en el SEFF, uno de esos objetos fílmicos no identificados que de cuando en vez surca el desolado panorama patrio para reivindicar nuevas formas de expresión, aunque se cuente el seísmo desde la evocación, más bien fantasmagórica, de un pasado que nos atañe e interpela directamente, mirándonos a los ojos con el mismo semblante de un perro abandonado que agoniza en una esquina. EL FUTURO no muestra nada de forma gratuita ni frívola, pero todo en sus enfermos y floculantes 67 minutos rezuma una extraña frivolidad que nos sería tan necesario confrontar sin paños calientes, pues en los ecos de la lejanía resuenan las cacofonías de lo indecible en nuestra contemporaneidad, tan reseca de corrección. Porque húmeda e incorrecta es la película de Luis López Carrasco (al que se puede y debe rastrear en el colectivo "Los hijos"), desde su arranque ciego, que impone el discurso de investidura del secretario general del PSOE, transformándolo casi en un monólogo roto y sardónico. El núcleo duro del film es la fiesta en alguna/ninguna parte de ¿Madrid? en aquel 1982, sin adornos, sin diálogos inteligibles, sólo los rostros y cuerpos de una juventud que es la misma que ahora, igual de idiotas, igual de listos, igual de salidos e igual de drogados. Suena Aviador Dro, Parálisis permanente, Ataque de caspa... Un filtro avejentado de las momias de ayer, reflejado sin concesiones en el páramo totalitario de hoy, auspiciado por el mismo dictador con chaqueta de pana... entonces, convertido en tecnócrata despiadado... ahora. Y llegan las fotografías (resuelvo que posiblemente familiares) de la España aún más pretérita, la de Landa y Alemania como solución; Benidorm y Torremolinos como póster inalcanzable; y la represión sexual/mental como código en la relación sadomasoquista que la España franquista (que es también la de ahora) ha mantenido con sus sombríos disidentes. Todo bautizado con el apocalipsis que Servando Carballar ya anunciaba entonces... Sí, por supuesto.
No hay futuro, nos dijeron...
Saludos.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Películas para desengancharse #48



TOP GUN es otra de las películas cuya participación en este monográfico in progress me parecía poco menos que impepinable. Y es que pocas películas ilustran tan certeramente la tendencia del cine comercial norteamericano a mediados de los ochenta como esta imbecilidad bonita. Porque es imbécil y es bonita. Porque sus actores y actrices, pese a que la mayoría tuvieron una estupenda carrera después, están paa matarlos, sin parar de sonreír para enseñar sus bonitas dentaduras, como si estuvieran permanentemente drogados. Porque he sido capaz de contar no menos de 55 minutos (de un total de 110) de "postales fílmicas", planos que no aportan nada al desarrollo de la historia pero que quedan mu bonicos con su fondo musical y sus filtros Kodak. Aunque lo mejor de todo es precisamente que todo lo demás da igual. Da igual que los diálogos sean de parvulario, que Val Kilmer ande como un pavo real mascando chicle o que Tom Cruise parezca un labriego con gorra y que la pobre Kelly McGillis implore co la mirada que la deje en paz, en la que es una de las parejas con menos químide todos los tiempos. Da igual, porque lo mejor de todo esto es que no conozco a nadie que sea capaz de contarte de qué va exactamente la película, aparte de enseñar aviones con voces ininteligibles de fondo. Dirigía el añorado Tony Scott, un tipo capaz de hacer mejor lo peor y viceversa, y que al menos siempre tuvo la decencia de no esconder sus verdaderas intenciones tras pomposas declaraciones de falsa trascendencia. La chica con camiseta blanca, las pegatinas en la chupa de aviador, las Ray-Ban de pera, los machos sudorosos y las motos de 500cc rugiendo; y todo con Faltermeyer de fondo, y todo con las barras y estrellas de fondo... Trump, lo que te perdiste...
Saludos.

martes, 28 de noviembre de 2017

Wajda. Brillo y dominio #13



1968 fue el año en el que multitud de directores de cine abrazó la estética pop, en algunos casos como ruptura con un clasicismo que dejaba pocos resquicios a la innovación, y en otros como trazo anudante a una especie de vuelta a los orígenes expresionistas. En este sentido, resulta especialmente significativo el trabajo que Wajda realizó para la televisión polaca, un mediometraje de poco más de 30 minutos en el que se presenta un futuro que ahora ya no nos parece tan lejano, uno en el que las modificaciones corporales sean tan extremas que lleguen incluso a distorsionar la identidad del individuo. PRZEKLADANIEC (traducido, algo así como "Una tarta de varios pisos") es un guion original de Stanislaw Lem (célebre autor de "Solaris"), que narraba la increíble historia de dos hermanos que se dedican a unas arriesgadas carreras de coches. Tras un terrible accidente, uno de los dos muere, y para poder salvar al otro los cirujanos implantan parte del cuerpo y el cerebro del hermano muerto. La gracia está cuado surge la disputa entre las compañías de seguros para distribuir las indemnizaciones, ya que el fallecido dejaba mujer y tres hijos y el hermano es soltero, pero la mita de su cuerpo es el otro hermano... Una espiral surrealista, pero que encierra una reflexión muy sugerente y que atañe a cómo afectarían a nuestra identidad unos cambios que penetran incluso en la psique, y si "realmente" podríamos seguir siendo nosotros mismos, o al menos quienes éramos antes. Wajda adopta un tono más displicente que de costumbre, acusadamente cómico, con unos personajes estrambóticos pero que sirven para ilustrar este delirante ejercicio de estilo, con mucho vinilo blanco, señoritas en minifalda y raccords a tutiplen. Un Wajda reinventado e incesante.
Saludos.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Películas para desengancharse #47



No sé si han sido ustedes jóvenes en los 90. No fue fácil reinventarlo todo otra vez de nuevo, certificar el enterramiento definitivo de los cacareados 80, buscar una cierta estética, un logotipo que definiese la mezcla de hastío existencial, abandono de las utopías y escupitajo a cualquier tentación ingenua de convencionalismo. Aquello se llamó "Generación X", pero ni siquiera dos décadas después hay un solo documento, tratado o conferencia que atestigüe que no existió sólo en nuestra imaginación febril, lábil y veinteañera. No había nada real contra lo que luchar, así que todo fue una derrota constante, desde el principio, sin pecados que expiar ni otro lema que el "hazlo ahora". Es una lástima que en España, donde se gestó una granada y aún reivindicable escena musical independiente (Los Planetas vendían casi lo mismo que Miguel Bosé), casi el único testimonio al que se alude como crónica de aquel tiempo sea HISTORIAS DEL KRONEN. La novela de José Ángel Mañas, pequeña, imperfecta, llena de errores honestos, al menos tenía la decencia de no expandirse hacia los territorios del sermón autocompasivo, que es el gran error del film de Montxo Armendáriz. Enormemente popular en aquel 1995, esta irregular película comienza bien, con una larga secuencia que engloba al grupo de amigos que se reúne en el bar homónimo y los lanza a la interminable noche madrileña, donde hay conciertos, sexo esporádico, rayas, pantalones de pinza y mucho alcohol cuando se fumaba en todas partes. Luego, no mucho después, nos amos cuenta de que aquellos eran unos pijos consentidos, no mucho mejores que los imbéciles de ahora que sujetan pitbulls y porros con igual destreza, unos tipos de poca sesera que a mí ya me pareció imprudente en su momento que fueran presentados como representantes de un afortunadamente breve lapso temporal, justo el que va de la proclamación general emancipatoria y la gestación del huevo de la serpiente que nos está matando en etos penosos años de desierto moral. Sería interesante escuchar qué le parece a un joven de ahora este film, aunque yo le recomendaría otra cosa, claro...
Saludos.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Rincón del freak #291: Nacen... se reproducen... y, con Cucal, mueren...



Sí, amigos, porque si la semana pasada eran avispas humanas dispuestas a reventar el heteropatriarcado a base de aguijonazos, lo de hoy no tiene desperdicio. Basada en un manga original de Sasuga y Tachibana, TERRA FORMARS se sustenta en la delirante idea de la colonización de Marte para evitar la superpoblación en la Tierra. Nada que no hayamos visto antes, pero la gracia aquí proviene de que la transformación del planeta rojo en un hábitat adecuado necesitaba nada menos que un proceso de 500 años tras enviar a las dos especies más resistentes del mundo: el musgo y las cucarachas. Pasado ese tiempo, Marte se puede habitar... excepto por un pequeño detalle: las cucarachas han evolucionado tanto que se han convertido en unos humanoides que mezclan lo mejor de humanos e insectos, y que ahora suponen un problema que hay que erradicar. En fin, que estamos ante un film de Takashi Miike, un director más prolífico que las cucarachas reproduciéndose, y al que es imposible seguir la pista si no es a salto de mata, ya que suele alternar producciones más "serias" con barrabasadas como ésta, un insólito cruce entre los Power Rangers y Alien (por decir algo), en el que los protagonistas son un grupo de condenados a muerte a los que se les otorga el poder de mutar en diversos insectos, adquiriendo sus propiedades genéticas. Al principio no está mal del todo, y tiene su gracia el primer encuentro con estas cucarachas gigantes, pero luego Miike hace de las suyas y lo convierte todo en un sinsentido al que le canta la preproducción y que encierra dos incógnitas: ¿Qué hace Rinko Kikuchi aquí?... ¿Por qué seguimos viendo estas cosas?...
Saludos.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Películas para desengancharse #46



BIENVENUE CHEZ LES CH'TIS ejemplifica a la perfección una tendencia, bastante malsana, a la que se suele agarrar el cine comercial cuando le escasean las ideas. Aquí en España sabemos algo de ello, desde aquel desgraciado cine del (sub)desarrollismo, en el que la excusa del elogio regional terminaba como todos sabemos, con joteras a cholón, boinas a rosca y suecas en bikini. Cierto es que los gabachos demuestran tener algo más de comedimiento con el asunto, y aunque nos parezca significativo que se trate de la película más taquillera de la historia en el país galo, alguna cosa tiene fuera del landismo. Ahora bien, el argumento, así contado, es para agarrar a alguien del cuello como mínimo: Un funcionario de correos se hace pasar por inválido para conseguir un puesto como director en el Sur cálido y costero, previo chanchullo y tráfico de influencias, ya que su pobre mujercita no aspira a menos de ese destino. Claro, le cogen, porque el tipo es imbécil por partida doble, pero aun sí Dany Boon, que lo dirige todo, nos quiere hacer creer que se trata de un señor entrañable. Lo mandan al Norte, al Pas-de-Calais, que es descrito como un infierno helado y repleto de sucios alcohólicos, pero lo cierto es que el tipo descubre que la gente allí es llana y simpática, y no tan superficiales como en la capital. Da igual, porque la excusa argumental es la misma, la de un mentiroso y cobarde que nos tiene que caer bien; en el otro extremo, el personaje interpretado por Boon parece salido de las peores pesadillas de Bruno Dumont, solo que éste sí que es un imbécil declarado, que vive con la madre y tiene posters en el dormitorio... ¿?... Ambos deben convencer a la mujer del director que éste está pasando un calvario cuando va a visitarle, pero, pobrecita, se siente engañada porque a su marido le encanta vivir en el Norte. Es llamativo que tamaña caterva de indeseables sean los elegidos para protagonizar una comedia que pasa por amable, pero cuyos gags apenas se limitan a la exageración gutural del ch'timi, mientras que su amabilidad siempre es impuesta, cuando no impostada. Una película de la que hay que huir mientras se esté a tiempo, de ella y de la miríada de imitaciones/secuelas que ha suscitado.
Saludos.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Apecalypse now



Sí, efectivamente, la última película de Matt Reeves sobre el universo creado, años ha, por Pierre Boulle es un homenaje indisimulado al celebérrimo film de Francis Ford Coppola. Pero también es una magnífica película por sí misma, la mejor de las que ha dirigido Reeves y un acertado colofón a una trilogía que amenazaba con eternizarse y ha acabado de la mejor manera. WAR FOR THE PLANET OF THE APES enseña sus cartas desde el principio, mostrando un marco en el que las acciones pacíficas no tienen cabida y el ser humano es un único ente militar, decidido a acabar con los simios tras descubrir que el virus que les hizo inteligentes tiene el efecto contrario en ellos. Reeves va solventando hábilmente cada escollo que el guion propone, mantiene dos poderosas figuras, Cesar, el líder simio y un coronel sin nombre (un estupendo Woody Harrelson), que encabeza el plan de exterminio y que sólo pretende mantener un reducido grupo de esclavos, como los gorilas a los que llama "Donkeys", obligados a servir a los humanos a cambio de su vida. La película propone un interesante giro en un momento dado, cuando la tragedia golpea por sorpresa a los simios y Cesar decide ir a acabar de una vez por todas con el coronel y su ejército. Es aquí donde el guion vira y se recrudece, mostrando un campo de trabajo que apenas se diferencia de lo que tantas veces hemos visto recreado en el cine y que remite directamente al nazismo. Aun pasando por alto muchas reflexiones evolutivas (al fin y al cabo no deja de ser cine comercial), la película mantiene el nervio y no defrauda en su mensaje apocalíptico; la mejor prueba es el excelente final, que en apenas unos segundos coloca a cada especie en su sitio justo cuando es la naturaleza la que habla.
Muy recomendable.
Saludos.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Películas para desengancharse #45



Existen diversos desenganches fílmicos, y el más agradecido es el que te permite, como espectador, desembarazarte de los tópicos más típicos de esta odisea que es ver cine y añadirle algo de criterio. THE LAST OF THE MOHICANS cumple por estos años la nada desdeñable cantidad de 25, y podríamos aseverar, sin temor a equivocarnos, que es uno de esos films "intocables", un tótem al que el espectador más esporádico y guadianesco vuelve una y otra vez como referencia ineludible y casi traumática (un buen trauma, claro), con lo que, estando ya en otras cosas, no es raro ese incómodo parlamento en el que se nos obliga una y otra vez a rescatar a Daniel Day-Lewis corriendo con la melena al viento, sostenido por la algo reiterativa banda sonora de Trevor Jones. EL ÚLTIMO MOHICANO ha sido de esas películas que han destruido gran parte de la afición al cine, una enmienda a la totalidad que aspiraba a no dejar resquicios ni dudas tras sus rotundos planteamientos, lo cual no tiene nada que ver con su calidad intrínseca, que es incuestionable e incluso parece incrementarse a cada nuevo visionado (el Director's cut que ha salido por su 25 aniversario es impresionante). No, el problema de esta gran aventura, de formas y tiempos clásicos, no es otro que esa contribución histérica a formar "incinéfilos" (y permítanme la brutalidad léxica), o aún peor, resolver, mediante sus poderosos iconos, que ya podríamos morir tranquilamente de confort.
Saludos.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

¿Qué es la identidad?



¿Qué nos define como personas? ¿Qué somos? ¿Somos realmente lo que somos? ¿lo que creemos ser? ¿Y qué ocurre si alguien se convirtiese en nosotros? Todas esas cuestiones son abordadas en un mordaz, insólito y arriesgado documental que se ha podido ver en estos días en Netflix. JIM & ANDY: THE GREAT BEYOND parte del material rodado por la antigua pareja de Andy Kaufman en el set de rodaje de MAN ON THE MOON; un material que podría haber sido simplemente un seguimiento impersonal, pero gracias al cual entendimos que Jim Carrey no interpretó a Kaufman, sino que simple y llanamente fue Kaufman. El propio Carrey puntúa el documental con sus palabras, casi sin poder explicar qué le llevó a adoptar otra personalidad, hasta el punto de perder incluso el sentido de su propia identidad y, por supuesto, desquiciando a todo el equipo de rodaje, comenzando por Milos Forman, que agotó literalmente la paciencia. Sé que aún no he hablado auí de MAN ON THE MOON, es un film que me deja perplejo, y que me da constantemente directrices y opiniones encontradas, rozando el sinsentido surrealista. He visto en Kaufman a un asesino en serie, un iluminado esquizofrénico, un intelecto superior que jamás se conformó con actuar o hacer reír, sino que pulsó los límites de lo que consideramos comedia hasta convertirlo en otra cosa más intrincada y subversiva. Y, como si de una posesión espiritual se tratara, esto queda corroborado en cuanto vemos a Carrey siendo Kaufman siempre, cuando el director daba por terminada la escena, en las interminables sesiones de maquillaje o incluso en las entrevistas. Y en este sentido, no se pierdan la genialidad de la visita a la mansión Playboy, absolutamente digna de ese genio al que nunca podremos comprender enteramente llamado Andy Kaufman... Con el permiso de Tony Clifton, claro está...
Saludos.

martes, 21 de noviembre de 2017

Wajda. Brillo y dominio #12



En 1965, Andrzej Wajda asume la titánica tarea de llevar al cine la obra maestra del escritor Stefan Zeromski, "Las cenizas", que abarcaba gran parte de la guerra civil que se desató en Polonia a finales del Siglo XVIII, cuando la población se dividió entre los nacionalistas y los que apoyaban la intervención francesa, bajo el dominio de Napoleón. POPIOLY bien podría ser considerada una especie de LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ polaca, aunque ambas propuestas disten enormemente tanto formal como argumentalmente, y de hecho Wajda respeta incluso los tiempos de la novela, separando los capítulos exactamente y otorgando la misma importancia tanto al comienzo, que básicamente expone a un pueblo polaco despreocupado y satisfecho, incapaz de vaticinar su futuro próximo; mientras que la segunda mitad del film incide en la decisiva intervención napoleónica y el grave dilema de identidad que suponía para un pueblo enfrentado a la rendición o la destrucción. No es una película fácil, y sus cuatro horas de duración son una empresa al alcance de espectadores amantes de los dramas bélicos de época o simplemente de cinéfilos pacientes. La experiencia, aunque agotadora, merece la pena y recupera gran parte de la mejor inspiración del director polaco, que trufa el exhaustivo metraje de algunas imágenes memorables, como el asalto a la fortaleza costera o la penosa caravana de desterrados.
Saludos.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Películas para desengancharse #44



Una decisión especialmente difícil de tragar es la de hacer pasar a un actor o actriz por un papel del género contrario. Es un asunto controvertido y que no suele dejar recuerdos positivos, ni en el público ni en los actores, y prácticamente nunca en los directores, cuya difícil tarea es no caer en la parodia chusca. En este sentido, TOOTSIE es un punto y aparte, una comedia que tiene mucho de enredo pero también se aprovecha de dos circunstancias que rara vez se dan en un film aparentemente convencional como éste; Dustin Hoffman es un excelente actor, por entonces en su momento más álgido, y Sidney Pollack era un director capaz de manejar guiones de gran complejidad. El resultado fue sorprendentemente digno, y por un momento nos olvidamos de que estamos viendo una comedia, pese a que los gags, brillantes y bien ubicados, se suceden con la misma velocidad del viejo Hollywood. Pollack aprovecha la circunstancia y arremete contra el machismo de la industria cuando nadie se preocupaba de esas cosas, y el papel doble de Hoffman revierte cualquier convencionalismo, ya que pasa de ser un actor cuarentón al que nadie contrata a "infiltrarse" en una teleserie de éxito haciéndose pasar por una mujer, lo que le obligará a mantener esa identidad falsa incluso fuera de los platós. En TOOTSIE, además de la proeza de Hoffman (su imagen ha devenido en icono del inconformismo de todo tipo), el reparto está perfectamene equilibrado con dos actores con una vis cómica innegable, como Teri Garr y un incipiente Bill Murray, y contrapunteados por Jessica Lange, que ganó el único oscar del film. El problema de todo esto es que una película como TOOTSIE necesita la alineación de los planetas para funcionar y no quedar como una ridiculez; son muchos los que luego han intentado lo mismo con resultados por debajo de lo mediocre, porque, ser o parecer, esa es la cuestión...
Saludos.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Rincón del freak #290: ¡Que te pico, leche!



De nuevo reunidos en torno a la caspa dominical, me pregunto qué sería de esta legendaria sección sin que incluyésemos de vez en cuando esas películas que de verdad otorgan caché a quienes se declaran como auténticos freaks, consumidores compulsivos e irracionales de esas "producciones" que rayan lo insanamente cutre. Aquí amamos profundamente el cine de Roger Corman, por irrepetible, por ser mil veces (mal) imitado, por su entrañable ingenuidad pese a que yo me inclino a pensar que había una autoconsciencia que pocos se atreverían a tener en cuenta. Corman filmó, entre los 50 y los 70, una miríada de títulos insospechables, que conforman una mitología al margen de la "industria oficial" y que, con mayor o menor fortuna, de haber tenido un gran mérito éste sería el de indicar a las siguientes generaciones cómo afrontar el reto de dirigir una película prácticamente a coste cero. En este sentido, THE WASP WOMAN ha resistido los embates del tiempo por su descabellado punto de partida. Supongamos que mi idea de hacer una peli de terror tenga el histriónico trasfondo musical de Fred Katz, capaz de pasar a Espinete por un monstruo de pesadilla; el problema es que ya los créditos iniciales auguran algo extraño: se nos dice que en breve veremos a la horrible mujer avispa, pero lo que vemos en realidad es un enjambre de abejas... ¿?... Da igual, en la serie B podemos crear tensión viendo a un grupo de apicultores, mientras el científico loco en realidad es un pobre hombre que investiga cómo extraer la jalea real de las avispas, en lugar de hacer miel. Cuando es despedido, encuentra acomodo en una empresa de cosméticos que va a la quiebra, y que está regentada por una mujer luchadora (bien por Corman) que en lugar de resignarse decide probar en sus carnes el producto del pseudo-científico, que la transforma en una veinteañera, con lo que el éxito de sus productos de belleza está asegurado. Lo malo es que a la señora se le va la mano con la dosis y terminará convertida nada menos que en una avispa humana, que, lejos de parecerse a la criatura del cartel promocional (otra constante en Corman), queda apenas como una careta repleta de pelo (tampoco lo entiendo) y ojos como coladores, cuyo terrorífico afán es lanzarse sobre la gente cual luchadora de wrestling y darles un bocado, o un picotazo o yo qué sé...
Y les digo: si no tienen un plan que merezca la pena para este Domingo o ayer se pasaron con el mezcal y los barbitúricos, no sé a qué están esperando a ver este clásico anti-resacas. Sale la gran Barboura Morris fumando y la no menos sugerente Lynn Cartwright limándose las uñas. Porque aquí las mujeres son las que cortan el bacalao...
Saludos.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Películas para desengancharse #43



Los que pertenecemos a cierta generación hemos tenido como icono de la literatura fantástica a Michael Ende, un escritor que conectaba inmediatamente con las sensibilidades infantiles con su fórmula, que básicamente consistía en refreír a los clásicos y añadirles unas gotas de contemporaneidad, dando como resultado unas novelas de gran agilidad narrativa pero que difícilmente resisten un análisis más profundo. La gran obra de Ende fue LA HISTORIA INTERMINABLE, una especie de gran aventura que se desarrollaba en los profusos dominios de la imaginación de un niño que accedía al libro del mismo título, con lo que Ende conseguía el mismo efecto que aquellos entrañables juegos de rol, en los que "tú" eras el verdadero protagonista. La adaptación cinematográfica parecía inevitable, pero era el año 1984 y Ende no era un autor que se entusiasmara con la idea de reducir las aventuras de Atreyu y Fujur hasta el formato de un largometraje convencional, por lo que hizo falta algo más que ventusiasmo para convencerlo, y cuando THE NEVERENDING STORY vio la luz su presupuesto se había desbordado tanto que la versión que todos vimos ni siquiera roza la superficie de la novela. Es una película, ¿cómo decirlo sin que suene mal?... apresurada, que no llega a lo chapucero tan sólo porque contaba con un material de partida importante, y porque Wolfgang Petersen, más allá de tener que supeditarse a unos efectos visuales regulares, siempre ha sido un estupendo director de cine, y fue capaz de extraer algunos momentos que han quedado insertos en la antología del cine infantil de aventuras. El problema no es ese, porque la película aún hoy día se deja ver más o menos, pero tampoco es plan de seguir reivindicando treinta años después un film que es normalito, por mucho que el trauma de ver a un indio montando un dragón con cara de Setter nos haya arruinado la infancia...
Saludos.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Alta redefinición



El otro día cayó en mis manos la remasterización de BARON PRÁSIL, la obra maestra de Karel Zeman y film fundamental para comprender y apreciar hasta qué punto se puede extralimitar la creatividad para alcanzar cotas nunca vistas. Esta inagotable fuente de referencias, que se inspira libremente en aquellas "aventuras del Barón de Münchhausen", escritas por Rudolf Erich Raspe, y que son la cumbre de la hipérbole en tanto que creación pura. Aquéllas fueron las exageraciones de un noble exageradas por un escritor, y cómo no iba un autor como Zeman, maestro del ensanche y expansión perceptivo, a usar todo ello en su beneficio y facturar un film inclasificable y libérrimo, en el que igual estamos en el pasado que en el presente, en la Tierra o en la Luna, en Turquía o en América. Un paseo deliciosamente anárquico por la exaltación de la libertad de posibilidades, en el que los personajes pasean y se mueven y saltan y se estrellan entre grabados de Gustave Doré y una gama cromática que trasciende las etiquetas "color"y "Blanco y Negro". Una oportunidad imperdible para disfrutar esta maravilla de 1961 en la nítidez del BluRay, que le sienta especialmente bien y que hace de puente entre Méliès, su predecesor más preclaro, y el film de Terry Gilliam, que a duras penas llega a ser un rendido homenaje al gran director checoslovaco.
Imprescindible.
Saludos.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Películas para desengancharse #42



En la primera parte de este monográfico incluí E.T., perfecto complemento, algo más infantilizado, para la que nos ocupa hoy y que es una de esas películas que tan perjudiciales han sido para el devenir de directores menos dotados que Spielberg, aunque, a cuarenta años de su multitudinario estreno, supone un deleite visual para cualquier buen aficionado al cine. CLOSE ENCOUNTERS OF THE THIRD KIND es, en puridad, un film extraño, atípicamente construido, desarrollado y concluido, que presta más atención a la arquitectura de la atmósfera, al preámbulo del espectáculo, que se concentra fundamentalmente en su inolvidable y antológico final, todo un clásico en sí mismo. Son muchas las decisiones controvertidas que Spielberg, que venía del encumbramiento de su TIBURÓN, asumió para "personalizar" al máximo la que bien podría considerarse la obra cinematográfica más importante sobre la posibilidad de vida extraterrestre. El tiempo ha demostrado esto, pero también que John Williams era capaz de "acompañar" solamente las imágenes, en una banda sonora mucho más sutil de lo que luego acostumbró; la elección del director François Truffaut (del que Spielberg era admirador) para uno de los papeles principales; y, sobre todo, ese final, a caballo entre lo espectacular y lo íntimo, que prescinde de truculencia alguna y que, entre doremís, luces de discoteca y cuellos dislocados, enviaba un mensaje demasiado esperanzador para ser cierto, que los pueblos, por diferentes que sean, están obligados a entenderse. ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE es esa gran piedra angular y fuente inagotable de la que luego han bebido una pléyade de cineastas, sin que de momento ninguno haya sido capaz de captar esa luz única que nos fascinó entonces y nos epata ahora. No han sido, de momento, ni Abrams, ni Villeneuve, ni tantos otros, todos intentan descifrar el misterio, pero quizá desconocen que con apenas 17 años el director de esta maravillosa película ya dirigió un pequeño corto acerca de una invasión extraterrestre...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!