jueves, 23 de marzo de 2017

Postulados para la violación de la realidad #24



A lo largo del monográfico que hoy acaba, reconozco que el motivo más importante que me movió a hacerlo, más que la admiración que yo pudiera sentir por Abbas Kiarostami, ha sido la necesidad de recorrer un camino (y nada más paradigmático en su cine) para ver si era capaz de conectar al cineasta que comenzó prologando la terrible deriva de su país mediante la filmación de sus niños, sus calles, sus contradicciones, y la constatación de que sus historias, con la lentitud y paciencia de quien sabe que todo ha de llegar, pese a desbordarse al mundo entero, no habían cambiado ni un ápice su intención fundamental, dignificar al hombre moderno y denunciar a los culpables que, camuflados en la virtud de la realidad, hacen que este mundo sea tan indigno como es. En ese sentido, LIKE SOMEONE IN LOVE parece un elocuente final de camino, pero el director iraní no rubrica ni escorza, sino que mantiene la pausa en el instante y nos deja a nosotros que seamos quienes imaginemos qué clase de relato hemos visto o cuál nos gustaría que fuese. En puridad, puede ser tan perverso como tierno: un anciano contrata a una joven prostituta a domicilio. Prepara una cena romántica, charlan, pero la chica se queda dormida. Al día siguiente se ofrece a llevarla a la universidad donde intenta conseguir un título, y allí se cruza con el irascible prometido de ella, que no sabe su doble vida, aunque sospecha que le oculta algo. El viejo profesor se hace pasar por el abuelo que ha ido a visitar a su nieta y escucha al joven, que le habla de sus intenciones matrimoniales. Es en este juego de apariencias donde Kiarostami interpela al espectador, y le obliga a tomar partido, porque curiosamente son los personajes más dignos los que mienten, por lo que el inesperado y abrupto final nos deja aún más confundidos e indefensos ante nuestra moral prefabricada. Y evidentemente habrá a quien le parezca que este último film no esté a la altura de una filmografía tan rotunda, pero es que ni siquiera el propio Kiarostami sabía muy bien cómo terminar sus películas...
Saludos.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Una broma de buen gusto



Otra de las nominaciones "oscuras" que todos los años se cuelan en los oscar fue la de mejor actor secundario para el gran Michael Shannon en la pesadillesca NOCTURNAL ANIMALS. Shannon, que empezó a despuntar en la serie "Boardwalk Empire" y luego se ha hecho habitual, entre otros (o sobre todo), del cine de Jeff Nichols, compone un personaje que habría merecido por sí solo un rol más protagonista. Y ese es el problema principal de este cruce de los universos de Lynch y Cronenberg (por citar dos fuentes conocidas), que es incapaz de despegarse de su complejo sustrato literario (infinitamente superior) y encontrar una atmósfera y un camino propios. Los personajes van y vienen, las subtramas, por mucho que se solapen, no transmiten tanta angustia como deberían, y el incomprensible final nos hace pensar que Ford no ha llegado a entender el alma de la novela original. Pero estamos ante una obra descompensada, excesiva y de libérrimos modos; un desfile de inmoralidades desencauzadas y un par de retratos psicológicos interesantes, que buscan la confrontación entre el artista honesto (y pobre) y el mercader rico (aunque también honesto, no crean). Una lástima por la parte del guion, porque las posibilidades de giros son casi interminables, y no se aprovecha ni una. Por otro lado, tenemos a un puñado de excelentes actores, con Shannon a la cabeza, y unos estupendos Jake Gyllenhaal y Aaron Taylor-Johnson, cuyos momentos son lo mejor del film. No es así con Amy Adams, inoportuna protagonista, que parece buscar el gesto definitivo que la acerque a Tippi Hedren, pero que quizá sólo estaba pensando en si había dejado algo al fuego...
Bonita, reluciente, olvidable. Lo mejor, los títulos de crédito iniciales...
Saludos.

martes, 21 de marzo de 2017

Aré lo que pude



Nominada en la categoría de mejor guion original, 20th CENTURY WOMEN es un esforzado film del a mi juicio sobrevalorado director Mike Mills, que nunca consigue su propósito de trasladarnos a tiempos pretéritos, conjugarlos con los presentes y extraer una poesía intemporal que se queda en lo que es, buenismo de manual. Mills habla mucho sobre el punk, el hardcore californiano, el sexo feminista ¿?, las madres comprensivas, los amigos comprensivos, los silencios incómodos, las palabras incómodas, los discos de vinilo y los cigarrillos mentolados. Al final queda un buen trabajo de actores, una interesante selección musical, un viaje en aeroplano con la música de CASABLANCA y esa luz californiana que parece inundarlo todo, hasta los garitos de madrugada. Lo que queda, ya digo, es verte con cincuenta años en el club al que ibas hace treinta, y sentir la presión mortal del pez ahogado. Hay un montón de buenos caminos en esta película que Mills no quiere, o no sabe, o no puede transitar, y la mayoría no tendrían nada que ver con sermones tranquilos, más bien con escuchar un poco, cosa que sólo el chaval hace obligatoriamente, y así le va. Aunque pensándolo bien, si es un film autobiográfico, entonces puedo entender el miedo a disparar sin balas de fogueo... Es extraño, pero es así.
Saludos.

lunes, 20 de marzo de 2017

Y si te crecen los enanos...



Soy de naturaleza equívoca, lo sé, por lo que equivocarme no me preocupa tanto como constatar que llevo razón. Y un señor más informado y con menos prejuicios que yo me saca del primer error, MANCHESTER BY THE SEA es el nombre de una población costera. Da igual, sigue siendo un título horrible para una película. Me suelen gustar estas poblaciones, pero no comprendo por qué tanto énfasis, y si el hecho de que todo lo que rodea al guion de Lonergan sea apesadumbrado, como una mancha gris y fría de gaviotas, no habría tenido la misma potencia de haberse desarrollado en un sitio cálido. Sigue dando igual, pero no me quito de la cabeza el oscar a un excelente actor que se limita a tener las manos en los bolsillos, encoger los hombros y torvar la mirada hacia los terrenos de Richard Widmark. Casey Affleck los ha tenido mejores, como su personaje, supongo, porque si no a uno también le entrarían ganas de pegarse un tiro, acabar con dignidad. Más allá de esas dos o tres escenas de impacto el guion de Lonergan transita sitios comunes, pero también parece darle igual, e incluso se marca un ataque de director "a lo Scorsese" que no termina de funcionarle, no le queda bien, y eso que es la escena crucial, más o menos por la mitad ¿Por qué? Pues porque esta es una película que trata esencialmente de eso tan apostólico de la culpa, la redención, el castigo y/o flagelo, y un perdón que llega demasiado tarde, teniendo en cuenta del subrayado de los flashbacks y el vergonzoso uso de la música, uno de los peores que he visto en mucho tiempo. Es, en mi opinión, una película tan normal, tan poco perdurable, que no sé qué le ven los que han perdido la cabeza con ella, pero también es cierto que es de las más potables de todas las nominadas, lo que no sé si es necesariamente bueno o malo...
Véanla sólo dopados de Taurina.
Saludos.

domingo, 19 de marzo de 2017

Rincón del freak #263: Un discurso desde el peligro



CAPTAIN FANTASTIC me parece una película peligrosa, un batiburrillo de ideas bienintencionadas que no van a ninguna parte y que mira a la humanidad con un maloliente gesto de desdén, lo que en mi opinión la aleja de ese supuesto socialismo de manual que parece ejercer sin un solo momento de autocrítica y la deja más cerca de algo que podríamos denominar como solipsismo vengativo, si es que no suena demasiado fuerte. Hasta ahí lo que más me mosquea de su discurso ideológico, pero lo peor es que los motivos puramente cinematográficos no tienen un solo elemento verdaderamente original, o cuando menos sorprendente, sino que tira de desvencijadas soflamas pseudointelectuales y tan sonrojantes como citar nada menos que a Noam Chomsky como si de un gurú de altarcillo se tratara. Efectivamente, lo que me parece mosqueante y peligroso del cine de Matt Ross es que se nutre de citas vacías, sin aportar una sola idea propia, y además es capaz de colocar a un actor tan solvente como Viggo Mortensen en una posición difícil, uno de los personajes más fascistoides del cine norteamericano reciente. Y lo peor de todo es que Ross está convencido de que su discurso es totalmente opuesto. Es lo que suele pasar cuando te encierras con libros y crees que es suficiente para aprender algo.
Terrible.
Saludos.

sábado, 18 de marzo de 2017

Espíritu deportivo



Hoy voy a ser extremadamente escueto, diciendo antes que nada que ZOOTOPIA es una película que me ha entretenido mucho, por lo que afirmo que cumple su cometido con creces. Ahora bien, enarbolando un más que pertinente discurso futbolero ¿Qué les parecería si en la Liga de fútbol cada temporada, de los 20 equipos participantes, hubiese un 10% de equipos de baloncesto, un 10% de equipos de balonmano y un 10% de equipos de hockey sobre patines? Pues eso, que nadie le prestaría ni la más mínima atención ¿Que el oscar es justo? Puede ser, pero mi reflexión es esa.
Saludos.

viernes, 17 de marzo de 2017

Ettore Scola. Un italiano en Italia #13



En BRUTTI, SPORCHI E CATTIVI, Ettore Scola retuerce aún más su concepto de la comedia italiana y factura una película que hubiese hecho las delicias de Valle-Inclán, Artaud, Bukowski o Pasolini. Un viaje a los arrabales, a los márgenes más marginales de las ciudades, donde las personas sobreviven como animales, ajenos a las leyes ni a la moral. Una película que me ha recordado en cierta manera el cine quinqui patrio, solo que con una visión aún más pesimista, y con la que Scola empezó a cimentar su buena relación con el festival de Cannes, donde se alzó con el premio a mejor director. Un Nino Manfredi memorable, da vida a Giacinto, estrafalario patriarca de una interminable y endogámica familia, cuyo único propósito en la vida (aparte de emborracharse copiosamente) es esconder el millón de liras que una aseguradora le dio como compensación por perder un ojo, aunque fuese incomprensiblemente provocado. Así, el film es un descarnado y agrio paseo por esos lugares donde hombres y ratas conviven sin problema, y Scola puntúa cada gag con su reverso, para que no olvidemos que lo grotesco, aún sirviéndonos como elemento cómico, proviene de esa gente invisible y que sería capaz de matar por un fajo de billetes a su propio padre... literalmente.
Saludos.

jueves, 16 de marzo de 2017

Postulados para la violación de la realidad #23



Pocos años ha necesitado COPIE CONFORME, la penúltima película rodada por Abbas Kiarostami, para convertirse en su gran obra maestra. Con esta categórica afirmación, se hace difícil indagar en los muchos regalos que esta obra, complejísima y sencilla a la vez, desafiante y cándida al mismo tiempo, encierra en su fascinante periplo, que abarca un día en la vida de un escritor de arte y una galerista que se conocen en un pueblito de la Toscana, donde él presenta su último libro ¿Pero realmente acaban de conocerse o será todo un juego de apariencias, un artefacto ilimitado con el que hacer resurgir la llama del amor? No podemos saberlo, ni debemos, porque esa es la gran baza que juega Kiarostami para dejar a sus dos intérpretes en total libertad de movimientos. La gran "copia", que se nos vende desde el principio como algo a todas luces mejor que un original zafio y gastado. A lo mejor una insólita defensa de las relaciones esporádicas. O no. Él, William Shimmel, un contrastado barítono británico, le mantiene dignamente el pulso a una colosal Juliette Binoche, que tiene aquí una interpretación tan fresca y desprejuiciada, tan alejada de los clichés, que parece una (otra) copia de sí misma, con la que jugar al equívoco con el espectador.
No es una comedia. No es un drama. No es un film romántico. Podría ser las tres cosas, aunque ni siquiera lo necesite...
Magistral.
Saludos.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Te quiero



Hay una luz en LOVING, un prisma de emociones contenidas. Se nota el cansancio, se toca la felicidad. Plenitud. Es la manera que tiene un artista de imaginar trozos de vida que han sucedido pero que le son ajenos. Por eso la historia es anécdota, el trasfondo racial es una anécdota. Lo que importa es atrapar con una cámara ese gesto de naturalidad, y que nos reconozcamos a nosotros mismos cuando miramos a los ojos a la persona que amamos, recorrer esa paz por la espina dorsal del relato que se acoge a un principio de dignidad. Qué gran película ha hecho, ha vuelto a hacer Jeff Nichols. Por eso hay que tener fe en su cine y en su mirada. Por eso hay que tener fe en que un día nos miraremos a los ojos y entenderemos que pasar pasaremos, y que sólo se trataba de estar conscientes en el tiempo que tenemos. Trascendente o no, es hermosa esta película, y honesta, y virtuosa también. No ha ganado nada. No importa, nos ha ganado a nosotros admirando a dos personas que se quisieron un montón.
Saludos.

martes, 14 de marzo de 2017

La avaricia del plano



Siguiendo con las incongruencias aceptadas de los oscar, FENCES entraría en esa categoría de películas que uno sabe que estarán ahí, en las nominaciones, aunque no vayan a tener una posibilidad real de ganar, pero que se guarda para sí algún premio importante. En este caso uno que no entiendo muy bien, no porque Viola Davis no esté estupenda en su papel, sino porque no puede ser considerada como actriz de reparto... A menos, claro, que no quisieran quitarle el premio a Emma Stone. Y yo soy muy mal pensado. Pero hablando de FENCES, tres cuestiones fundamentales para no abandonar a la mitad de sus tortuosas dos horas y pico. No esperen ver otra cosa que a Washington y Davis dibujando arabescos, mientras la cámara, el plano, les sigue a todas partes, rindiéndose así el director al actor, y rindiendo la posibilidad de hacer un trabajo cinematográfico a la certeza de que esto es poco más que teatro filmado. Después, sin haber leído la obra de August Wilson, me atrevo a pensar que los personajes secundarios, y en especial los hijos, deben tener bastante más peso a la hora de transmitir el paso del tiempo alrededor de ese espacio único que es el modesto patio trasero de la casa familiar, y aquí no es el caso. Por último, me parece que la gracia de todo este amalgamado de conflictos raciales, generacionales y, finalmente, machistas, queda en que Washington es el actor negro más blanco de Hollywood, incluso más que algunos blancos...
Soñarán con el rostro de Viola Davis...
Saludos.

lunes, 13 de marzo de 2017

Cronología de una catástrofe



En relación a las malas sensaciones de la película de ayer, nada mejor que predicar con el ejemplo contrario: un film netamente comercial, sin muchas pretensiones filosóficas y/o autorales, y que sin embargo no engaña a nadie, pues da exactamente lo que promete. Y lo que DEEPWATER HORIZON promete es un brutal crescendo que se va intuyendo en pequeños detalles, hasta desembocar en un tercio final demoledor, puro cine de catástrofes aprovechando inteligentemente las posibilidades del CGI. Y no es que le profese mucha admiración a la trayectoria de Peter Berg, hasta ahora poco menos que un émulo solvente de Michael Bay, pero aquí demuestra, muy en la (acertada) línea de Paul Greengrass, que un guion no tiene por qué enflaquecerse por la sobreexposición a las escenas de acción. La "acción", en este caso, es más complicada de llevar a cabo, primeramente por motivos éticos, ya que la catástrofe de la plataforma petrolífera que da nombre al film conmocionó duramente a la opinión pública y cargó de razón a las voces ecologistas que clamaban contra las malas praxis de estas gigantescas explotaciones, que casi siempre suponen un impacto irreparable en el ecosistema. Ahí es donde el guion debe sortear el panfleto plañidero y sumergirnos de cabeza en el infierno, pues esa es la impresión que da, un horror incontrolable que empequeñece al ser humano y lo confronta con sus errores. el reparto, otro acierto, además de la inefable presencia de Mark Wahlberg, tiene a dos caras de la misma moneda, Kurt Russell y un recuperado John Malkovich, que otorgan categoría sin que su papel sea cargante. Estuvo nominada a mejores efectos sonoros y visuales en los oscar, que no lo ganara es un misterio como el de Beatty & Dunaway...
Saludos.

domingo, 12 de marzo de 2017

Rincón del freak #262: La leyenda del soldado hippie



Durante el tiempo que Mel Gibson ha estado sin filmar y básicamente haciendo el cabra, he temido constantemente lo que finalmente ha ocurrido. Yo me he hartado aquí de defender (muchas veces en solitario) el nervio e imaginación de un tipo que filma desde dentro, sin atender mucho a las modas ni los modismos, pero me rindo con HACKSAW RIDGE, porque me parece una autoparodia innecesaria e inservible, a menos que uno sea un pro-bélico declarado y le gusten los muros largos...
No es ya la descabellada idea de un tipo que está loco por ir a la guerra pero no quiere tocar un arma, porque se supone que se trata de una historia real; lo que no me cuadra es la extraña estructura del film, con un prólogo kilométrico y un actor, Andrew Garfield, que no sé qué le ven los directores, porque parece que todo lo hace con desgana. Luego, llega el plato fuerte, la pared vertical a la que son arrojados estos soldados sólo para que los masacren y venga el sanitario a recogerlos, ya hechos trizas. No lo comprendo. Si es una hagiografía, es muy rara, y como relato bélico es esquemático y poco agradecido, porque verán muy pocas cosas aparte de miembros amputados y gente corriendo entre la metralla, lo que pone de manifiesto que no es sencillo hacer una película "de guerra". Y yo, que siempre he manifestado la inconveniencia de mezclar la obra artística con la ideología, en este caso le he visto las costuras al señor Gibson, con muchísimo relleno donde su pulso narrativo ha brillado por su ausencia.
Ah, y esas imágenes reales al final que son ya todo un clásico...
Saludos.


sábado, 11 de marzo de 2017

El quinto continente a descubrir



Que como en Disney son muy solidarios y además ya han dado cuenta de América, África, Asia, y de Europa  ni te digo, pues les faltaba marcharse a las Oceanías y, como el que no quiere la cosa, contarnos la historia de una muchacha que que hace windsurf en un mundo repleto de seres mitológicos (de la mitología de allí) para encontrar una piedra, o algo así, que haga resplandecer su isla de nuevo. Eso es MOANA... o VAIANA, que vaya usted a saber por qué tiene dos nombres la película, y los dos parecen sacados de un desodorante con aroma a limones salvajes del Caribe, de Oceanía en este caso. Poco más a añadir a un producto perfectamente diseñado, sin sorpresas y con la saludable intención de emular a los grandes clásicos contemporáneos de la compañía (ALADDIN, LA SIRENITA...), y para ello, nada mejor que hacer confluir a ese pasado cercano y al futuro más pujante en una dirección que cuenta con los veteranos John Musker y Ron Clements, y a los más jóvenes Don Hall y Chris Williams.
No ganó nada en los oscar, pero es ideal para verla un día muy caluroso con un daiquiri helado... a poder ser sin alcohol, claro...
Saludos.

viernes, 10 de marzo de 2017

Ettore Scola. Un italiano en Italia #12



En la amplia línea de películas por episodios que poblaron la cinematografía europea en los sesenta y setenta, SIGNORE E SIGNORI, BUONANOTTE es una estimulante rara avis, un film anárquico y libérrimo que pretende abarcar todas las alcantarillas de la soiciedad italiana, sin importar la época ni la circunstancia. Desde los buitres de la política, el anacronismo de los militares, la hipocresía de la iglesia o incluso la ingenuidad de los progresistas e intelectuales, metidos en su burbuja. Los concursos televisivos que explotan la miseria de la gente, el machismo en las relaciones laborales o la censura mediática, asuntos que nos suenan demasiado actualmente, y que indican que las cosas apenas han cambiado. Scola, junto a los maestros Monicelli y Comencini, mas Nanni Loy y Luigi Magni, una pléyade de guionistas (entre los que sobresale Ruggero Maccari) y varios músicos como el gran Lucio Dalla, todos realizan una película que yo califico ahora mismo de imprescindible y que tiene una frescura sorprendente, puede que por no pretender ser más que una comedia, satírica, pero muy entretenida, y que además contiene actuaciones memorables, como la de Ugo Tognazzi homenajeando a Chaplin, Vittorio Gassman como un asesino a sueldo que da clases de inglés ¿?, Nino Manfredi como un hipocondríaco aspirante a Papa y Marcello Mastroianni, que hace las veces de magistral maestro de ceremonias como un presentador de telediarios al que literalmente se la suda todo.
De lo mejorcito que he visto últimamente. Véanla si pueden.
Saludos.

jueves, 9 de marzo de 2017

Postulados para la violación de la realidad #22



En 2010, Kiarostami realizó un pequeño encargo de la cinemateca francesa, un cortometraje en el que pudiera engarzar la infancia con la experiencia del cine, y con el que el director iraní volvió indisimuladamente a sus más primerizos trabajos, en los que con tanto acierto filmaba a los chicos de las calles de Teherán, tanto en el colegio como fuera del mismo. NO parece un modesto híbrido entre el documento amable y el spot televisivo, pero se pueden rastrear muchas claves de la cobardía de los cineastas contemporáneos,incapaces de elaborar preguntas sencillas, por miedo quizá a que las respuestas también sean sencillas. En este caso, es una niña la que contesta, pensando que a lo mejor va a ser la protagonista de una película, y de la que vamos conociendo detalles de su día a día, de que tiene un amigo que envidia su pelo y a veces se lo corta sin que se dé cuenta, y de cómo no podrá ser una estrella de cine si siguen cortándole el pelo... Una cámara, una niña, un relato. El cine.
Saludos.

miércoles, 8 de marzo de 2017

El miedo a la complejidad



Una de las notas más discordantes de las nominaciones a mejor película en los oscar ha sido la inclusión de ARRIVAL, de Denis Villeneuve, y puede que esta disonancia la dejara fuera de las quinielas desde el principio, pese a acumular nada menos que ocho, triunfando sólo en los efectos sonoros. No creo que al director canadiense le vaya a resultar fácil empatizar con la industria hollywoodense, a menos que siga en la línea de elegir historias más convencionales, como es este caso. Y sé que se pondrán las manos en la cabeza al oír esto, pero no sé qué tiene de novedoso, rompedor o revolucionario un relato acerca de una llegada extraterrestre en la que los visitantes intentan advertir a los cazurros terrícolas de que deben aflojar el pistón para no autodestruirse. Esto ya lo hemos visto antes, y más elaborado, y me mosquea mucho el tono mesiánico (esas imágenes a lo Malick...) de un director que no tenía miedo de explorar a sus personajes ni las circunstancias que le rodeaban. De hecho, toda la parafernalia visual, las naves, los trajes, la iluminación, remiten incontestablmente a la "odisea" kubrickiana, por lo que ARRIVAL parece, sobre todo, un sentido homenaje a la película que redefinió el concepto de ciencia ficción hace ya medio siglo, lo cual no es malo en sí, porque Villeneuve tiene el talento y la fuerza suficiente para elevar su producto por encima de la media, pero no le permita explorar sus propias posibilidades como cineasta y autor. Es una sensación extraña la que me deja esta película, bien en las formas, incluso en su ritmo pausado, bien los actores, pero me da la impresión de que el film va a calar en el imaginario colectivo mucho menos de lo que cabría presuponer a sus ambiciosos propósitos.
¿Que si hay que seguir confiando en Villeneuve? Yo, con los ojos cerrados. Sólo espero que le lleguen guiones que estén a su altura.
Saludos.

martes, 7 de marzo de 2017

Amor animal



Sorprendió ver incrustada en la nominación a mejor guion original en los oscar de este año a THE LOBSTER, última bizarrada del griego Giorgos Lanthimos. Una pesadilla distópica que presenta una sociedad que no admite a las personas solas, y de hecho las obliga a encontrar una pareja en un determinado tiempo, por lo que deben pasar una estancia en un hotel junto a otros "solitarios" bajo unas reglas tan estrictas como extravagantes. Desde el principio son informados de que disponen de 45 días para ello, aunque pueden ampliar el margen si atrapan a otros solitarios en unas partidas de caza en las que se usan dardos tranquilizantes. Pasado el tiempo, si alguien no se ha emparejado, será despojado de su humanidad y convertido en el animal que previamente haya elegido.
Sí, es cierto que como guion original, lo que se dice original sí es, pero THE LOBSTER arrastra dos o tres lastres demasiado pesados y que bajan considerablemente su calidad total, dejándola en una especie de extravagancia sin mucha importancia. Es demasiado larga, y le sobra prácticamente una hora entera; la mayoría de personajes, pese a contar con un fabuloso reparto, carecen de peso y de repente desaparecen de la trama sin haber dejado apenas huella; y lo más preocupante es que la segunda parte, en lugar de concretar todos los apuntes de la primera, se dedica a divagar sobre algo que el director de CANINO y ALPS debe tener muy claro, pero que yo no tengo ni idea de qué diablos es. En definitiva, una película extrañamente fallida, donde brillan especialmente la límpida fotografía de Thimios Bakatakis y el uso de la música, que en la parte del hotel logra momentos de hilarante surrealismo. De todas formas, puede que a Lanthimos le haya pesado contar con un presupuesto más amplio, como si se hubiese visto obligado a contentar a demasiada gente. Habrá que esperar qué es capaz de ofrecer en su nuevo film, que está a punto de estrenarse y que además de repetir con Colin Farrell tiene como gran estrella nada menos que a Nicole Kidman.
Saludos.

lunes, 6 de marzo de 2017

Fantasía occidental



Marvel se vuelve a apuntar un tanto en el bestial engranaje que está reinventando el cómic de superhéroes y adaptándolo a las nuevas técnicas visuales. En este caso, y en mi opinión, se hacía imprescindible hincarle el diente al más famoso hechicero de la compañía creada por Stan Lee, ya que su "universo" es de los más expansivos e imaginativos del mundo del cómic. DOCTOR STRANGE es un verdadero órdago, no ya por su catarata de efectos visuales (unos más estimulantes que otros, e inapreciados en los oscar), sino por la apuesta decidida a que sus personajes sean encarnados por los mejores actores del momento. Benedict Cumberbatch simplemente ha nacido para interpretar a Stephen Strange, y su carisma y socarronería británica le otorgan al personaje esa personalidad que le hacía tan especial. Pero es que habría que sumar nada menos que a Tilda Swinton, Chiwetel Ejiofor, Rachel McAdams y un tremebundo Mads Mikkelsen, conformando un reparto de primerísima línea. Dirige Scott Derrickson, irregular en sus franquicias de terror, pero poseedor de cierto talento para crear atmósferas insanas, aunque es cierto que aquí se hubiese agradecido un poco más de truculencia, habida cuenta de que hablamos de un personaje que ha de vérselas nada menos que con las fuerzas demoníacas más poderosos del universo. Y es que lo más interesante, dejando de lado unos efectos especiales no recomendados para epilépticos, son los enfrentamientos dialécticos, con el culmen en el hilarante (y ya mítico) encuentro entre Strange y el todopoderoso Dormammu, que ya están tardando en parodiar en Los Simpson...
La base está establecida, y pese a sus muchos convencionalismos, lo cierto es que DOCTOR STRANGE rezuma ese confortable aroma setentero (yo siempre lo he considerado un exploitation en toda regla) que fue una de las etapas más prolíficas y creativas de la Marvel. La pena es que me temo que, una vez integrado a Los Vengadores, Strange difícilmente va a tener más que un peso secundario. Veremos.
Saludos.

domingo, 5 de marzo de 2017

Rincón del freak #261: To er mundo e güeno



Hay dos adjetivos que no podía quitarme de la cabeza tras las dos insufribles horas de LION. Ñoña y peligrosa. El primer calificativo responde a si, como es mi caso, se ha sido incapaz de de encontrar dónde está la gracia de contar la historia de un niño que se pierde en la India y es adoptado por una familia australiana. El segundo lo hace a través de los muchos habitantes del primer mundo con graves problemas de conciencia, y que adoptan o aprueban la adopción de un niño en la India mientras su kilométrico vestuario está compuesto por prendas manufacturadas en ese país, precisamente por niños en situación de semiesclavitud. Así que prepárense a "gozar" con 120 minutos de lecciones morales a mansalva mientras Hollywood cubre la cuota hindú de la misma forma que otras veces lo hace con musulmanes o chinos, ya que este año tocaba pasarle la mano por el lomo a los negros. Además, van a ver lo que nunca pensaron que podrían ver: a Nicole Kidman caracterizada como una señora normal. Para rematar, algo que nunca me cansaré de reprochar a Spielberg y que este año ha sido tendencia en varios títulos, como es la innecesariedad de insertar imágenes reales al final. Un horror, vaya...
Saludos.

sábado, 4 de marzo de 2017

Un Origami animado



De entre la mediocridad reinante en los oscar de este año, habría que reconocer que lo mejorcito ha estado repartido entre las categorías de "habla no inglesa" y "animación". Y una de las propuestas más celebradas ha sido KUBO AND THE TWO STRINGS, una preciosa fantasía en exquisito stop-motion, con un pie en la tenebrosa imaginería de Neil Gaiman y otro en la exuberancia del estudio Ghibli. Y no es casual, ya que su máximo responsable, Travis Knight, fue parte importantísima en CORALINE, además, la trama está ambientada en un Japón medieval en el que mitos y leyendas cobran vida y ponen a funcionar un enfrentamiento entre el bien y el mal, que también es la crónica del paso a la madurez del niño del título. Ya desde el espectacular arranque, tomamos conciencia de que Kubo no es un chaval normal, y que su madre ha huido con él por una poderosa razón, tan poderosa como su legendario shamisen de dos cuerdas, que al ser tañidas desatan la magia que protege al joven Kubo de sus perseguidores, seres del más allá que anhelan arrancarle el único ojo que le queda.
KUBO... es una experiencia más que gratificante, y la reválida del estudio Laika, que se postula como un interesantísimo renovador de la escena animada estadounidense, apostando por historias menos edulcoradas que Disney y  también más osadas en lo gráfico. De hecho, en el DVD se incluye tras los títulos de crédito finales (no se pierdan la bellísima versión que Regina Spektor realiza de un famoso tema compuesto por George Harrison) un inserto que da cuenta de la complejidad de este trabajo, uno de los imprescindibles de la temporada, aunque tampoco se llevara el galardón.
Saludos.

viernes, 3 de marzo de 2017

Ettore Scola. Un italiano en Italia #11



El salto hacia la madurez cinematográfica que experimentó Ettore Scola con C'ERAVAMO TANTO AMATI en 1974, fue el que de verdad abrió los ojos de la crítica internacional hacia un director que por primera vez acometía un proyecto ambicioso y de una complejidad narrativa excepcional. La historia de tres amigos a lo largo de tres décadas sirve para poner en marcha una corrosiva crítica del devenir de un país, Italia, cuyo conformismo apenas reconocido queda reflejado en los distintos puntos de vista de dichos personajes, aparentemente diferentes, pero con los aspectos básicos inalterablemente en común. Compartiendo el amor por una misma mujer (Stefania Sandrelli), los tres se reúnen en el restaurante de siempre y disertan sobre sus batallitas en el frente, aunque cada vez se van distanciando más, sobre todo por las diferencias económicas de cada uno. Nicola (Stefano Satta Flores) es un eterno aspirante a intelectual comunista, con una pasión desmedida por el cine y que sobrevive escribiendo inanes críticas que apenas leen quienes le recuerdan por participar en un concurso televisivo. Antonio (Nino Manfredi) sólo anhela un trabajo decente y una vida tranquila y aburguesada junto a su adorada Luciana. Mientras, Gianni (Vittorio Gassman) se ha enriquecido ilícitamente, y aunque se encuentra en la cima se da cuenta de lo terriblemente solo que está, por lo que es incapaz de compartir su verdadero estatus con los que un día fueron sus amigos. Tres caras de un país, una sociedad sostenida en las apariencias, y que explota en escenas memorables e inolvidables para un cinéfilo, como los cameos de Mastroianni, Fellini y De Sica, haciendo de ellos mismos. O la terrorífica y esclarecedora pelea, tras una borrachera, de Nicola y Antonio, porque uno llama al otro vago y este le responde que es un burgués acomodado, mientras Gianni se desgañita inútilmente, gritando que él es el verdadero culpable de su desgracia, porque se ha enriquecido a costa de ambos. Por supuesto, el burgués y el proletario no le escuchan, ocupados en escupirse maldades, en lugar de buscar el acuerdo contra el auténtico explotador. Más elocuente, imposible...
Maravillosa.
Saludos.

jueves, 2 de marzo de 2017

Postulados para la violación de la realidad #21



Es una frase recurrente de aquellas personas a las que no les gusta el fútbol, usada sobre todo para razonar el absurdo de esta nueva religión de masas: "Es que ver a 22 tíos en calzón corto, corriendo de aquí para allá"... No es mi caso, porque a mí el fútbol me gusta, y creo que es perfectamente compatible con muchas cosas. El problema es que nos permitimos a nosotros mismos el ser radicales en nuestras razones y convicciones, pero difícilmente asimilamos esta misma radicalidad cuando se trata de la mirada del otro, y mucho menos cuando esta radicalidad consume por entero una obra artística. En el caso de Abbas Kiarostami, esto alcanza su máxima expresión en SHIRIN, que no permite ninguna media tinta, sólo ceros o dieces, porque su autor así lo ha querido, pero porque un autor tiene pocas opciones para no traicionarse, apenas serse fiel a sí mismo. Así, el cuento originario del Siglo XII, en el que se narra el amor imposible entre la princesa armenia, cautiva en un harén, y su inesperado libertador. Efectivamente, SHIRIN es hora y media de primeros planos de rostros femeninos, observando en la oscuridad de un cine un film del que sólo escuchamos los diálogos, la banda sonora ¿Colegimos que la intención de Kiarostami es sólo capturar las emociones a flor de piel de estas mujeres? Yo creo que no, y creo que Kiarostami consigue, una vez más, algo muy complicado: elevar una durísima crítica al papel de esclavas al que se ha sometido a las mujeres en Irán sin emplear un solo elemento subjetivo. Ése es uno de los grandes regalos de un film que no pretende resultar entretenido, porque para eso tenemos el fútbol, por ejemplo. De ahí que me extrañe la ausencia de concepción crítica para una película que es eso, puro concepto. Porque es necesario que existan películas "diferentes", públicos "diferentes", tanto como críticas "diferentes", porque debemos acabar con la tiranía del busto parlante, quizá con los bustos que observan, escuchan y procesan.
Saludos.

miércoles, 1 de marzo de 2017

JLK



Y tuvo que venir un director chileno a agitar las conciencias de quienes piensan que no queda ya nada que contar sobre el magnicidio más famoso (y vergonzante) de la Historia.
JACKIE es una poderosa historia de fantasmas, como una historia de fantasmas debe contarse, con dudas y certezas por igual, con el cuerpo visible y omnipresente descorporeizándose ante nuestros ojos. Y entonando todas las canciones tristes a la vez, la de los recuerdos perdidos, la de la aniquilación de la felicidad y la del engaño bajo contrato. Todo esto bulle en la apariencia frágil y desorientada de Jacqueline Kennedy, todo ello es asumido, tragado, escupido con desgana ante el atónito periodista, que sabe que no podrá publicar ni un dos por ciento de lo que le están revelando. Pero, asimismo, en una extraña convicción de moral anticipada, el cuerpo y la mente y el espíritu de Jackie, esa chica bien de Nueva York, que habla y se mueve como sólo las chicas bien saben hacerlo, deja retratada con una fría y lúcida rendición la América que aún quedaba por venir. Esto lo sabemos nosotros ahora, y aun así sorprende que tenga que venir un chileno a decirlo.
Aunque sólo hubiese sido por la estremecedora interpretación de Natalie Portman o la brutal banda sonora de Mica Levi (Micachu), creo que Jackie estaba muy por encima de otros títulos que optaban a la estatuilla y que uno sigue sin comprender cómo estaban donde estaban. No sé si Oliver Stone se habrá revuelto en su poltrona, pero esta película le ha puesto en su sitio.
Saludos.

martes, 28 de febrero de 2017

Nos faltan los motivos



Nos conformamos con poco. O es eso o vamos a tener que replantearnois los oscar como unos premios que vienen a ser como el All Star en la NBA, un espectáculo en el que lo de menos es el resultado y en el que incluso meteduras de pata tan vergonzantes sirven para que la frase favorita de los americanos cobre sentido. "Show must go on". Es por ello que una película como HELL OR HIGH WATER ha pasado totalmente de puntillas por el certamen, cuando probablemente (y sin el probablemente) era la propuesta más sólida de todas. Aunque también debo dar mi opinión al margen de esta pantomima de competición, y mi opinión es que el último trabajo del escocés David Mackenzie no es una película tan grandiosa como en un principio parece prometer. Ni Jeff Bridges será recordado por un papel que ha repetido decenas de veces, ni su pareja antagonista, Chris Pine y Ben Foster, consiguen reventar la pantalla. Esta historia de perdedores crónicos tiene mejores intenciones que resultados, y se aprovecha del McGuffin más empleado en la última década, la crisis económica y la salida heterodoxa de la misma, pero le falta algo para ser realmente grande. Le falta empaque, y algún giro de guion no le habría venido mal, y su exceso de pudor se nota incluso en el desaprovechamiento de la excelente banda sonora de Cave y Ellis, que por supuesto tampoco pintó nada en un año que se ha destacado por un horripilante uso de la música. Curiosísimo asunto éste. Y aun así, y siendo la que he elegido para abrir lo de los oscar de este año, a mí me parece que era la más entretenida de todas.
Saludos.

lunes, 27 de febrero de 2017

Justicia



Justicia para la que era, con mucho, la mejor película de las nominadas al Goya. Justicia para un tipo, Raúl Arévalo, que no tiene pinta de hacer esta película, pero que lo ha demostrado de la mejor manera, que es haciéndola. Y la justicia es, en último término, el auténtico motor de este zambombazo en plena cara, que uno no sabe por dónde le va a venir y cuyas piezas encajan en el momento justo y con la mayor naturalidad. Más justicia. Pero es preferible adelantar lo menos posible de su trama, cine negro clásico que tiene el sabor de los mejores, de esos títulos que van sorprendiendo y adquiriendo sentido con su información bien administrada. Porque todo comienza deslavazado, errático, con un atraco fallido y magníficamente rodado en una sola secuencia, con un grupo de hombres que se reúne en un bar cualquiera de un barrio cualquiera para jugar a las cartas. Porque uno de esos hombres, tímido, apocado, observa en silencio a la chica que trabaja en el bar; y porque uno intuye por dónde puede ir la cosa, porque el marido de la chica está en la cárcel y saldrá inminentemente. El desastre, el drama, la tragedia, se cocinan pacientemente, tenemos la película ya formada en nuestro preparado imaginario cinéfilo, pero Arévalo lo desvía todo, lo trastoca todo gloriosamente y pone a funcionar el dispositivo, el artefacto que expone un retablo de seres miserables, muy miserables... Sólo que prácticamente ninguno es el que creíamos.
Si debo ser justo, TARDE PARA LA IRA es una película sencillamente apoteósica.
Saludos.

domingo, 26 de febrero de 2017

Rincón del freak #260: Cantar en la oscuridad... más absoluta



El cine "lumpen", antes que por motivos de presupuesto, se identifica por el provecho artístico que extrae de la supuesta denuncia que promulga. Un análisis simple arroja casi siempre el beneplácito de la mayoría, que prefiere pasar por imbécil antes que por insolidario, y que es capaz de justificar cualquier nadería si es "la nadería que toca" en ese momento. Contemporaneidad u oportunismo. El caso es que CERCA DE TU CASA habla de lo que ya sabemos, de que los bancos son unos hijos de puta porque han dejado en la calle a un montón de familias, pero el prolífico e irregular Eduard Cortés aborda el drama desde una óptica poco menos que discutible; no porque ponga a sus intérpretes a cantar, no sería el primero en usar el recurso del musical incrustado, sino porque se trata de una narrativa inducida, que no deja otra opción al espectador que adoptar la propia mirada de los protagonistas (en realidad "la protagonista"), por lo que el conjunto se resiente y queda como un loable film de denuncia social, pero un muy flojo compendio de lugares comunes que parecen sacados directamente del medio televisivo, que tan bien conoce Cortés. Aun así, supongo que debe tener su público, pero les recomiendo que no se hagan ilusiones, Silvia Pérez Cruz no es Björk...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!